lunes, 11 de noviembre de 2013

Por apretar glúteos, le revisaron 'cavidades'

(NUEVO MÉXICO, EUA).- Un verdadero cuento de terror fue el que vivió un ciudadano del sur de Nuevo México (Estados Unidos), quien tras una falta menor de tránsito, terminó siendo objeto de una meticulosa, incómoda y finalmente inútil búsqueda de drogas en su cuerpo.
De acuerdo el informe policial, tras terminar de comprar en una tienda, el afectado David Eckert(aka Kevin Flores) no se detuvo por completo ante un disco “Pare” ubicado a la salida del local, siendo detenido de inmediato por la policía.

Según relató Shannon Kennedy, abogada de Eckart, cuando la policía le pidió a su cliente que saliera del vehículo, éste parecía estar apretando los glúteos. Los uniformados pensaron que era una causa probable para sospechar que Eckert escondía drogas en su trasero. Así es que, tras detener al hombre, consiguieron una orden de cateo de un juez que autorizaba una búsqueda en la cavidad anal.

Luego de que un centro asistencial en la localidad de Deming se negara a realizar la búsqueda, por “antiética“, el Gila Regional Medical Center accedió a realizar el procedimiento.

Lo que sigue es una detallada lista de lo que debió sufrir el pobre hombre, extraída de las fichas médicas y de documentos legales a los que tuvo acceso el canal de tv local KOB:

La zona abdominal de Eckert fue radiografiada. No se encontraron drogas. Luego los médicos realizaron un examen del ano de Eckert con sus dedos. No se encontraron drogas.

Los médicos realizaron un segundo examen anal con sus dedos. No se encontraron drogas.

Los médicos penetraron el ano de Eckert para insertarle un enema. Luego fue forzado a defecar frente a los médicos y policías. El hombre pudo ver cómo los médicos buscaban en sus heces. No se encontraron drogas.

Los médicos insertaron un enema por segunda vez. Nuevamente Eckert fue obligado a defecar frente a los médicos y policías. De nuevo los médicos buscaron en sus excrementos. No se encontraron drogas.

Por tercera vez, los facultativos insertaron un enema en el ano de Eckert, quien otra vez fue obligado a defecar frente a policías y médicos, que hurgaron en sus heces sin encontrar drogas.

Luego los médicos volvieron a tomar una radiografía abdominal del hombre. No se encontraron drogas.

Finalmente, los médicos prepararon a Eckert para una cirugía, lo sedaron y le realizaron una colonoscopía, donde se insertó un tubo con una cámara a través del ano, el recto, el colon y el intestino grueso del hombre. No se encontraron drogas.

Estos procedimientos fueron realizados sin consentimiento de David Eckert, quien se opuso verbalmente a todos. Además, la orden judicial sólo era válida para el condado de Luna, donde está la localidad de Deming – el Gila Regional Medical Center, donde tuvieron lugar los exámenes, se encuentra fuera de esa jurisdicción.

Por si fuera poco, la orden expiraba a las 10:00 PM del mismo día, en circunstancias de que la colonoscopía se realizó 3 horas después de dicha hora límite.

Mientras el afectado mantiene una demanda judicial en contra de los involucrados, el jefe de la policía local declinó hacer mayores declaraciones al respecto, pero insiste en que sus oficiales cumplían con la ley.



domingo, 10 de noviembre de 2013

Video: Captan venta de bebé en aeropuerto de Turquía

Autoridades turcas investigan la presunta venta de un bebé en el aeropuerto de Estambul.

El incidente fue reportado por una pareja de alemanes, después de que la madre intentó venderles a la pequeña de sólo cuatro meses de nacida.

Según medios de comunicación de ese país, la madre ofrecía a la niña en 310 euros; por lo que, la pareja decidió comprarla para rescatar a la pequeña.

Por el momento, la policía de Turquía continúa con las investigaciones para esclarecer el caso...

sábado, 9 de noviembre de 2013

La noche del domingo enorme satélite caerá en la Tierra, pero nadie sabe exactamente dónde

Satélite de la Agencia Espacial Europea que desde hace un mes se quedó sin propulsor entrará finalmente en la atmósfera terrestre, y especialistas no pueden calcular con precisión dónde caerán sus restos.

goce
Hasta hace poco más de un mes, la Agencia Espacial Europea mantenía en órbita a GOCE, un satélite con el que se recolectaba información sobre el comportamiento volcánico y marítimo de nuestro planeta. Sin embargo, desde esas fechas el enorme aparato de cerca de 1 tonelada de peso perdió su propulsor, y desde entonces ha estado cayendo hacia la Tierra en un promedio de 4 km diarios. Finalmente parece ser que este domingo terminará de precipitarse y, ya como basura espacial, cruzará la atmósfera.
El problema con esto, sin embargo, es que no todos los restos se destruirán durante el proceso, y se estima que pueden caer más o menos intactos fragmentos de al menos 90 kg en puntos aleatorios, sin que nadie puede señalar con precisión el punto del impacto.
Rune Floberghagen, director del proyecto GOCE, declaró que alcanzar esta exactitud en “realmente difícil” y, en todo caso, solo pueden saber que el suceso ocurrirá entre la noche del domingo o a más tardar la mañana del lunes.
De acuerdo con Floberghagen, la probabilidad de que restos espaciales lastimen a una persona es mínima, pero no inexistente. El cálculo se basa en parte en que un fragmento del satélite podría afectar un área aproximada de 15 metros cuadrados, un número que el científico califica de “muy pequeño” en comparación con la superficie total de la Tierra.
Heiner Klinkrad, jefe de la oficina de desechos espaciales de la ESA, afirmó en entrevista con el LA Times que “estadísticamente hablando, es 250 mil veces más probable ganar el premio mayor de la lotería alemana que ser golpeado por un fragmento del GOCE.”
El satélite ayudó, durante su vida útil, a mapear detalladamente las variaciones en la gravedad del planeta, además de haber ayudado a crear el primer mapa de alta resolución de la frontera entre la corteza terrestre y el manto. La misión del GOCE debió terminar en agosto del 2011, pero gracias a su bajo consumo de combustible (menor al esperado), la ESA siguió utilizándolo en una órbita más baja para obtener información detallada sobre el fondo del mar.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Marihuana vs. Alcohol, ¿quién tiene la razón?

Recientemente la industria del alcohol se queja de que la marihuana está perjudicando su imagen cuando enfatiza las consecuencias negativas del beber.



beer-n-oreganoAfortunadamente cada vez hay más personas que dudan de la legitimidad, y sobretodo de la eficacia, de la mentada “guerra contra las drogas”. Ante las indefendibles estadísticas alrededor de esta lucha mundial que lleva ya varias décadas, miles de ciudadanos alrededor del mundo han comenzado a apoyar campañas pro-legalización, en particular de la marihuana. Y entre los múltiples argumentos a los que recurren estas iniciativas, uno de ellos consiste en contrastar los beneficios/peligros del consumo de cannabis frente al legal y socialmente aceptado de bebidas alcohólicas. 
Ante este recurso de la retórica pro-marihuana, ahora la industria del alcohol se queja –lo que nos hace suponer que, en alguna medida, ya ha impactado sobre sus históricamente jugosas ventas. No deja de resultar un tanto paradójico, y hasta divertido, escuchar como la todopoderosa industria etílica ahora juega el rol de víctima frente a la siempre perseguida ganja. Incluso, representantes del alcohol han advertido que lucharán por defender su causa:
No estamos en contra de la legalización de la marihuana, simplemente no queremos ser condenados en el proceso. No queremos que el alcohol sirva como chivo expiatorio y vamos a luchar para defender nuestra industria ante su posible satanización.
En un repaso histórico que publicamos en este sitio, sobre la criminalización de la marihuana, se comprueba que desde los inicios de esta campaña, diversos grupos industriales presionaron por consumar y mantener el estatus de ilegal en esta planta. Entre ellos destacan la industria de los polímeros, la del tabaco, el papel, y las grandes farmacéuticas. Pero al menos en esa investigación no encontramos que los zares del alcohol hayan intervenido. Sin embargo, tampoco debería sorprendernos que algo del presupuesto cabildero de las principales compañías dedicadas al mercado de la bebida se haya destinado para neutralizar al que bien podría considerarse como un potencial competidor o, al menos, un inhibidor de consumo. 
Cada vez con mayor intensidad, el ánimo pro-cannabis encuentra receptores y amplificadores. Hoy es común encontrar múltiples artículos que abogan por su despenalización y que en muchos casos cuestionan la legalidad de otras sustancias, principalmente el alcohol. Entre los más destacables, tenemos el video protagonizado por Ben Rosen, colaborador del sitio BuzzFeed, quien se abocó a comprobar, empíricamente, cual de las dos sustancias, marihuana o alcohol, te vuelve más inoperante –sí, adivinen cuál fue el resultado. También tenemos, entre muchos otros artículos, reportajes y estudios, un listado creado por Alternet, que advierte “7 formas en que el alcohol es más peligroso y dañino que la cannabis“
Pero ¿quién tiene la razón?
Dudo que la satanización del alcohol sea parte de la agenda pro-marihuana –que en realidad tiene aún una intensa lucha por delante. Por otro lado, y si analizamos el contexto, resulta entendible recurrir al comparativo entre el consumo de alcohol y el de cannabis, ya que parece francamente ridículo que la segunda haya tenido que enfrentar una larga cacería de brujas, mientras que el primero haya sido una especie de baluarte de la cultura pop, avalada e incentivada mediante campañas multimillonarias, cuando en realidad, si nos remitimos a los datos duros, al menos a mi juicio su consumo resulta mucho más cuestionable que el de la mota. 
Pero más allá de dirimir quien de los dos tiene la razón, lo cierto es que la respuesta resulta obvia: la razón la tiene la libertad de elegir, el consumo responsable, la educación, y una cultura de permisión inteligente. Independientemente de cuál o cuáles sean tus sustancias predilectas, en el ser humano la demanda de estímulos externos es una práctica milenaria y quizá inevitable. Si realmente queremos apostar a un entorno más sano y evolutivo en el consumo de estupefacientes, la realidad es que no podemos condenar sustancia alguna, pero en cambio sí podemos reglamentar, evaluar y regular las prácticas que resulten de su consumo.

Riñas y complicidades: negros y mulatos en México

imaboletin9251428 A diferencia de lo que pasó en el vecino país del norte donde los negros eran separados de los blancos, aquí, a pesar de las prohibiciones de cohabitar, estas relaciones cotidianas, fueron permitiendo que tanto negros como indios y españoles se mezclaran.

¿Negros en México? ¿Dónde? ¡Ah! en la Costa Chica de Guerrero… o en Veracruz ¿no? Es lo que, sorprendidos, y hasta incrédulos, muchos mexicanos preguntan cuando se habla de la presencia africana en nuestro país. Las imágenes que tenemos en la mente de la esclavitud y de los negros son maniqueas y corresponden a los prejuicios y estereotipos norteamericanos: películas como El color púrpura, Amistad, Amada hija, y libros como La cabaña del tío Tom, nos muestran una sociedad racista y segregacionista que nada tiene que ver con el pasado virreinal en México. 
En efecto, hubo negros en México. Incluso en algunos periodos su presencia, al menos en la ciudad de México, superó con creces a la población europea. Llegaron junto con los españoles, en calidad de esclavos o criados. Fueron traídos de Guinea, Congo, Angola o de Sevilla. Los españoles fomentaron con éxito las diferencias y rencillas entre negros e indios para evitar una alianza que potencialmente llevara a una revuelta. 
Efectivamente, al concluir la Conquista, los indios fueron separados de los españoles en parte para evitar que se contaminaran de los vicios de los europeos, pero también por temor a una rebelión. Debían vivir en sus pueblos a las afueras de la ciudad. Por su parte,  los negros tenían prohibido vivir en los pueblos de indios, así que lo hacían en las casas de los españoles. Los hombres eran cocheros, criados, mayorales; las mujeres negras, nanas, nodrizas, cocineras, parteras o lavanderas. 
La esclavitud en el mundo existe desde tiempos muy remotos y, lo sabemos, es un sistema cuyos planteamientos son, a nuestros ojos, injustificables (aun a pesar de que hoy siga existiendo “clandestinamente”). Lo que pocos conocen son las condiciones en las que el fenómeno de la esclavitud se desarrolló en nuestro país, condiciones que fueron muy distintas a las que padecieron los descendientes de africanos en Estados Unidos. Por ejemplo, los latigazos y golpes a los esclavos estaban permitidos, pero también estaba autorizado golpear a la esposa o hijos para corregir sus faltas, es decir, los golpes eran frecuentes en el mundo novohispano, sin ser exclusivos de la interacción con los esclavos. Pese a los casos de maltrato y sevicia por parte de amos crueles, el esclavo era, a fin de cuentas, una “inversión” bastante costosa que era preferible cuidar, un “bien” que podía comprarse, venderse, incluso alquilarse, aunque la ley prohibía separar a los cónyuges o a las madres de sus hijos pequeños.
Buena parte de los esclavos que llegaron a Nueva España fueron destinados al servicio doméstico. También encontramos a los traídos para trabajar en los cañaverales o en las minas (no en las profundidades, pues no resistían los cambios bruscos de temperatura).
urbanosAsimismo, había una categorización. No todos los esclavos costaban lo mismo. Los había “borrachos y huidores” que eran más baratos o quienes (aunque fueran excepcionales) sabían tocar la guitarra, leer y escribir. Los hubo que obtenían permiso de sus amos para hacer pequeños negocios y ahorrar para comprar su libertad. Se podía encontrar al marido que era negro libre y ahorraba para comprar la libertad de su esposa. Estaba el español que en su lecho de muerte liberaba a sus esclavos por “el mucho amor que les profesaba” o porque le habían “servido fielmente”. Hubo quienes (aunque eran una minoría) preferían seguir siendo esclavos ya que eso les garantizaba el vestido, la alimentación y un techo. No todos los negros fueron esclavos, ni todos los esclavos eran negros. Hay esclavos mulatos (mezcla de español con negra o de negro con india), en menor número “chinos” (filipinos) y también hubo negros y mulatos libres. 
Los negros y mulatos eran considerados soberbios, violentos y rebeldes, en contraste con los indios, que las autoridades virreinales juzgaron dóciles y pacíficos. Se les encuentaba constantemente envueltos en riñas callejeras con cuchillo en mano y jugando dados o naipes mientras esperaban a sus amos. Las autoridades se quejaban de no poder castigarlos porque sus patrones los protegían. Las mujeres negras fueron las nanas de los niños españoles, las recaderas de amores secretos, las “tapaderas” o, incluso, la causa de conflictos bastante frecuente entre una esposa celosa y un marido antojadizo.
¿Por qué entonces no hay rastros “visibles” de los negros en México?  Porque se mezclaron. A diferencia de lo que pasó en el vecino país del norte donde los negros eran separados de los blancos, aquí, a pesar de las prohibiciones de cohabitar, estas relaciones cotidianas fueron permitiendo que tanto negros como indios y españoles se mezclaran. Así, los mexicanos somos el resultado de esa dinámica: un país mestizo con raíces indias, españolas y africanas. No hay que ir  hasta la Costa Chica para encontrar esos resabios. Están también presentes en el español que hablamos. En las palabras que utilizamos cotidiana e irreflexivamente: “nana”, “nene”, “mucama” y “chingar”, que son vocablos de origen africano.

Referencias: Ursula Camba Ludlow. Imaginarios ambiguos, realidades contradictorias, conductas y representaciones de los negros y mulatos novohispanos, siglos XVI-XVII, Centro de Estudios Históricos-El Colegio de México, 2008.